sábado, 20 de marzo de 2010

Terapia desesperada



Soy @Amaranta, llegué a twitter por recomendación de mi psiquiatra, no es broma, él dijo clarito: “usted no está ya para fármacos, mejore sus relaciones sociales y trate de probar las nuevas tecnologías y use las redes sociales”, al principio no le entendí gran cosa, pero como lo que no entiendo lo investigo, primero probé facebook, pero todos mis “amigos” se la pasaban etiquetando fotos, abriendo galletitas de la suerte, jugando “mafia wars” o a la “granja”, un día como seguro les pasó a muchos, vi el iconito de twitter y hasta ahí llegué, ahí encontré a @Lola mi mejor amiga, si ella se encontraba ahí por algo era, ella tenía años de estar en foros, redes, le encantaba la polémica, conocer gente, y vaya que lograba conocerlas, de hecho sabe mi historia de vida mejor que nadie, mi lucha desesperada contra mi pasado y mi recuperación ahora, así que ella se volvió mi guía en esta aventura, me recomendó a quien seguir y en poco tiempo me seguían y hasta me pedían consejos, a mi, que ni sigo, ni doy ni pido uno sólo, me enseñó a usar los hashtag y #yoconfieso que me enganché, en poco tiempo logré el control de mi timeline como busco lograr el control de mi vida. No me da la gana contar mi historia, pues creo que alguien más lo hará mejor que yo.

Soy @Lola, @Amaranta y yo nos conocimos hace muchos años, pero conocer la historia de su nombre me resultó sorprendente, me confió que lo odiaba por ser producto de una venganza de su madre, la cual estando embarazada descubrió una infidelidad del padre y al conocer a la tercera en discordia, quien sin saber que el médico de la colonia que la pretendía era casado, con hijos y una niña por nacer, inocente felicitó a quien creía era hermana del famoso médico; grande fue la sorpresa al descubrir que era la esposa… ambas se impresionaron, engañadas como estaban siendo, la embarazada le dijo que no se preocupara, no obstante, le preguntó su nombre, la joven engañada se lo dijo con la petición que si era niña le pusiera su nombre. Así ocurrió, la niña se llamó @Amaranta, la única explicación que la señora dijo al sorprendido médico, que por supuesto se hizo pendejo, fue: “lo tomé del libro de García Márquez, sabes de mi fascinación por sus novelas”.

Mi amiga, creció sin privaciones, pero con un marcado rechazo de su madre, la cual nunca superó el rencor que la infidelidad descubierta provocó, sólo trasladó ese sentir hacia su hija; la historia oficial de su nombre la hizo acercarse a la novela de García Márquez, tanto llegó a sentir lástima de @Amaranta que juró nunca se convertiría en alguien así, terminó una carrera, más por presión familiar que por gusto, se desarrolló profesionalmente y se casó con un hombre maravilloso, que la amaba, un pintor, de buena familia que pretendía envejecer a su lado… sin hijos, no sentía que hicieran falta, eran algo prescindible totalmente y era preferible que ella no mencionara nunca la idea de los mismos. No obstante, @Amaranta pensaba que lo convencería con el paso del tiempo, que eso era algo más que él haría para tenerla contenta, no fue así y pasó el tiempo. @Amaranta comenzó a perder la paciencia, sentía que el tiempo volaba y que el amor que Alberto sentía por ella no era tanto, es más comenzó a cuestionarse si en verdad lo amaba, ¿cómo podía amar a alguien que no quisiera trascender el amor a través de los hijos? se alejaron hasta ser un par de desconocidos, dormían en habitaciones separadas y ella con la honestidad que la caracterizaba le dijo que lo mejor era no dañarse más, y propuso el divorcio. Así conoció a David, quien sería su segundo esposo, la atracción fue inmediata, antes de seis meses estaban viviendo juntos y ella en trámites de divorcio, mismos que no inició antes para no herir a Alberto, David hizo lo propio, aquello era amor, no cualquiera hace tal locura a los 32 años. De nada valieron las súplicas de Alberto, además David era perfecto, quería tener hijos, todos los que ella quisiera, @Amaranta nunca negó ser una “Susanita en potencia” como solía describirse entonces y ahora estaba a punto de lograrlo.

David y @Amaranta se casaron una semana antes de nacer el primero de los 3 hijos que tendrían, un año después llegaría el segundo, el cual murió a los 7 meses de edad por broncoaspiración, eso sumió a @Amaranta en una profunda depresión de la cual no podía recuperarse, su tercer embarazo no fue suficiente para que las ganas de vivir volvieran, ni el hecho que nacería una niña, la cual educaría y crecería como “su madre no supo hacer con ella” decía.

Esa depresión, aunada a una mala racha en los negocios de David, y su creciente alcoholismo, hizo que se alejaran. Él, trataba de acercarse de alguna manera a ella, nunca tuvo éxito. El día que cumplían 6 años de casados, buscando salvar lo poco que quedaba de pareja, ella trata de sorprenderlo e intenta dejarle una nota en la cartera, diciéndole lo mucho que lo amaba y lo invita a cenar para celebrar, al hacerlo ve que saliendo de la cartera se encontraba la nota de unos zapatos y una bolsa GUCCI… ella sin más le reclama y se da cuenta de la realidad, él duda, titubea y le dice que son para ella, que era una sorpresa, misma que acababa de arruinar. Ella no le creyó, lo demás fue comprobar que él tenía una relación con su secretaria, que sí, en efecto le regaló unos zapatos y una bolsa GUCCI esa noche al volver a casa, pero también el estado de cuenta de la tarjeta de David, mismo que nunca antes había sentido necesidad de revisar, reflejaba un doble cargo, con sólo un día de diferencia.

Cuando @Amaranta supo el verdadero origen de su nombre, “para recordarle al padre la infidelidad que tanta infelicidad había traído al hogar”, según su madre, juró que ella no perdonaría una infidelidad, por lo que la separación y el consecuente divorcio era lo que seguía en su vida, otra vez. Sintió que aquello cada vez la acercaba más a la @Amaranta de la novela, trató de recuperarse, buscó ayuda y al borde de la desesperación, llegó al Instituto Nacional de Psiquiatría, el diagnóstico fue demoledor: “usted está deprimida desde que se encontraba en el vientre de su madre, pero se puede vivir con ello, la medicaré por un corto tiempo y después recibirá terapia, es mi deber explicarle los posibles episodios de angustia y desesperación que vivirá en éste tiempo.”

Si ella estaba deprimida desde el vientre de su madre, su final era inminente, le esperaba lo mismo que a la protagonista de la novela que fue pretexto para su nombre, en sus episodios de angustia pensó en el suicidio, pero decidió nunca más volver a abrir ni mencionar la novela… de lo que había sido su vida, decidió reinventarse y hoy, en lo que cree es la etapa final de la terapia, @Amaranta está en twitter y cada día vive menos desesperada.

Delfina Corsi participó con éste relato en el concurso #twitterasdesesperadas y escribe con cierta regularidad en un blog personal http://viendovemos.blogspot.com

lunes, 15 de marzo de 2010

Y qué con los consejos?

“Siempre es bueno dar consejos, pero darlos buenos es fatal.”
Óscar Wilde


Darlos, pedirlos, escucharlos, rechazarlos o seguirlos… hablando de consejos, es en sí un brete, porque para que alguien se atreva a pedirlo trae implícito un juicio respecto a la persona a la que se acude, es hallar empatía y darle reconocimiento a su capacidad de análisis, su bondad (e incluso maldad) y sensatez.

Para pedir consejos en éstos tiempos modernos, incluso se recurre al internet, cientos de sitios hay especializados en ellos, gratuitos y de paga, seguramente el hecho del anonimato desinhibe tanto al que pide como al que otorga consejo.

Algunos prefieren acudir con el sacerdote o autoridad de la religión que profese, incluso creo que una manera con que se cuenta es acudir al llamado sacramento de la confesión, así tendremos a una persona preparada, que seguramente habrá escuchado lo inimaginable en secretos de confesión y sabrá guardar el secreto por lo menos 2,000 años a partir del día que se los confiemos, además nos ilustrarán o darán alguna luz sobre el camino a seguir, porque para eso están ¿o no? eso, en el supuesto caso que se tuviera la confianza en la autoridad eclesiástica, cosa que cada vez se pierde más.

Otra forma de buscar consejo es acudir con un profesional, de los cuales seremos sus pacientes, o para otros con menos ética, simples clientes, con ellos se tendrá la garantía que nomás nos acercarán a la lógica de tomar la mejor decisión con los elementos que queramos darles. Otros acuden con adivinos, tarotistas e incluso hoy en día se han desarrollado negocios llamados “Coaching de vida” que entiendo busca obtener el máximo potencial de una persona y su plenitud y equilibrio en su diario vivir, ah pero ¡qué a rompe madres se lee!

De menos, tengo la fortuna de conocer personas que seguramente no me dan los consejos más agradables, lo que implica en la mayoría de los casos, que sean los mejores. Si un día alguien pide un consejo y hace exactamente lo contrario a lo sugerido lo mejor es no frustrarse, normalmente uno puede dar consejos, pero no dar conductas, además que quien más necesita un consejo, rara vez lo desea.

Yo pienso, con la corta experiencia que tengo, por culpa del teflón del que estoy recubierta, el mejor consejo es el que uno mismo puede darse sin evadir ni mentirse, la respuesta siempre estará en uno mismo, y en la medida que escuchemos esa voz interior, conciencia le dicen algunos, estaremos ante el mejor paso dado, o el más adecuado, porque finalmente lo que se haga o no en determinado momento sólo quien tome la decisión deberá enfrentar el peso de la misma. Eso quiere decir, que a la hora de los madrazos nadie más que uno estará ahí para enfrentar al monstruoso Jabberwocky como la Alicia de Tim Burton; o bien su propio infierno o paraíso.

martes, 9 de marzo de 2010

Si no te gusta... ¡ponle flores!


“Y si no te gusta lo que traje… ¡adiós! Que de algún modo, seguiré mi viaje”
Álvaro Carrillo



Tolerar o no tolerar, permitir o no permitir alguna acción o hecho. Dilemas ante los cuáles nos enfrentamos seguido en la vida y los cuáles dependen de una actitud o acción externa que uno decide nos afecte y en qué nivel lo haga.

Mucho se ha escrito sobre la importancia de la tolerancia, como un valor o principio, incluso la famosa frase de Voltaire: “Podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte, tu derecho a decirlo”, ha servido para promover infinidad de campañas sobre la importancia de la tolerancia, en cuanto a respetar que otros piensen diferente a nosotros.

No obstante ¿cuál sería el límite a ella? ¿En qué momento sentimos que nos afecta la intolerancia? Evidente es, cuando rebasa nuestra esfera de derecho, cuando confrontamos ideas con personas que pretenden hacernos pensar igual, pero combatir la intolerancia con lo mismo, implica un círculo o espiral de intolerancia, ante eso se deberán aplicar los límites, personales o sociales en forma de normas o leyes, fuera de tal restricción o imposición del respeto a tolerar, la libertad debe prevalecer.

La tolerancia es respeto a la libertad ajena, de pensar, actuar, ser, estar, querer algo diferente o con lo que nosotros estamos en contra. Representa el respeto a que otra persona sea como le plazca, aún sea que eso nos “reviente” o quisiéramos cambiarlo a cualquier costo.

La tolerancia no viene en los genes, la única intolerancia que se hereda de esa forma es a la lactosa, para el resto de las cosas, uno debe practicarla, como forma de vida, una persona tolerante difícilmente crecerá un hijo intolerante, aunque haya excepciones que rompen las reglas.

En nuestra vida muchas veces toleramos ciertas situaciones que no debíamos por cariño, evitar una confrontación o porque en realidad no consideramos afecta mayormente, pero lo que uno puede o no tolerar es subjetivo, dependerá de los propios límites y del valor que determinada actitud o situación tenga. Siempre y cuando no sintamos que nos “pasan por encima” no habrá razón para poner un límite, pero lo recomendable sería tener éste bien definido, porque el día que uno define límites cuando los siente rebasados, seguramente los definirá sin pizca de objetividad y razón y mucha víscera.

Yo por eso digo que uno no puede ir por la vida tratando de cambiar al mundo entero y mientras “no le pase por encima a alguien”, si no les gusta mi forma de ser, pensar o actuar, ¡que le pongan flores!. Claro está, yo en la medida que no rebasen ni falten al respeto, igualmente se las pondré con respecto al mundo entero, de ser necesario.

martes, 12 de enero de 2010

Aniversario

"The best birthdays of all are those that haven't arrived yet"

Robert Orben


Efeméride: un día como hoy del año 1974, siglo pasado, nací yo, o fuí adoptada ¿verdad? uno nunca sabe.

Ésta última frase en broma, era recurrente en mi niñez, por parte de mis hermanos, todos mayores, amables vivencias compartidas que ahora resultan anecdóticas pero que entonces cómo provocaban al pleito.

El día del cumpleaños es un día propicio por muchos para reflexionar, ¿por qué? ya lo mencioné cuando el año inició, nos encantan los inicios, por lo mismo el día que cumplimos años pensamos en los pasados, en lo vivido, en lo que significa un año más de vida, siempre el que viene se celebra con más gusto que el anterior, hay quienes no lo celebran con emoción alguna, sus razones respetables tendrán.

Mi madre tiene mucho que ver con la emoción que me da cumplir años, para ella siempre ha sido más importante celebrar su aniversario que el nacimiento de Jesús el 24 de diciembre, por lo que la nochebuena en casa pasaba sin pena ni gloria hace años, no así el 25 que es cuando la celebramos a ella, a la fecha.

Sumamos un año a nuestra vida, restamos un año a nuestro promedio de vida, sumamos emociones y experiencia, restamos dolor y errores, podría escribir muchas hojas relativas a lo que significa el cumplir años para mí, pero cada año ha sido diferente.

Cumplir años implica la conciencia de lo que soy, lo afortunada o desafortunada que he sido, es aprender, comprender, crecer, madurar, recomenzar.

Con los años aprendemos, a amar, a amarnos, en la justa medida, a perdonar, pero sobretodo, aprendemos a perdonarnos. Con los años dejamos los juegos y una vida más relajada y asumimos obligaciones y responsabilidades, aprendemos a vivir en un mundo en el que debemos ocultar y dejar atrás el niño que fuimos.

Cumplir años nos implica, soñar, pero realizar y concretar planes. Con los años sabemos lo que es la justicia, pero para ello muy seguramente tendremos que conocer la injusticia, la tolerancia e intolerancia, las diferencias y coincidencias con nuestros semejantes.

Los años nos dan sentido de la realidad, nos hace buscar una verdad, la nuestra, para vivirla y así darnos cuenta que somos un poco consecuencia del pasado, un poco aprendizaje, un poco sensatez (y hasta insensatez) de las vivencias.

Cumplir años nos implica incluso darnos cuenta el espacio que dejan los que ya no están en nuestra vida, pero también nos hace valorar a aquellos que ocupan un espacio en ella.

Nos implica vida, salir a vivir con todo lo que ello traiga.

Por todo lo anterior, ésta fecha es especial, como no han sido las 35 pasadas, no cambiaría ninguno de los años de mi vida, lo que sí puedo afirmar es que los últimos 5 han sido los más bonitos de toda ella, el acompañar al Ratón en su formación, me hace sentir la más afortunada del mundo, compañía que durará hasta que él decida volar solito, mientras tanto, contribuyo a fortalecer sus alas. El último año ha sido de los más importantes en mi vida por todo lo que he aplicado, aprendido y valorado... seguramente el que mañana comenzará para mí será el más importante en mi próximo aniversario, mientras tanto viviendo vivimos.

viernes, 1 de enero de 2010

Vamos a comenzar...

"...esta vez lo intentare otra vez, esta vez y más yo tratare de hacerlo bien, si la vida me regala... otra oportunidad" - Café Tacuba


¿Por qué nos gustan los inicios? porque representan la expectativa de algo nuevo, que por desconocido nos orilla a pensar que algo bueno está por venir, nos encanta estrenar ya sean zapatos, ropa, auto, casa... vida, sí, vida o una nueva manera de vivirla. Nos gusta festejar los inicios de la vida, de romances, de trabajo, de viajes, desde que los planeamos hasta que nos subimos al medio que nos llevará a nuestro destino, la emoción radica en ese comienzo.
 
A mí me encanta iniciar algo y claro que me gusta concretarlo, sino como pa´qué lo empiezo verdad? incluso siento, independientemente de la expectativa que ya mencioné, esa incertidumbre que me genera adrenalina, me mueve ver "mi mundo recién pintado" (gracias por la frase Sabina)  me encanta, por eso trato de seguido pintarla, redecorarla, reacomodarla, sanearla y ¿por qué no? recomenzarla.
 
De ahí que los inicios de año los celebremos tanto, así como las oportunidades que lo nuevo nos trae, con año nuevo, la vida nos abre un mundo de oportunidades, mismas que veremos presentadas cada minuto, hora, mes... constantemente, con la posibilidad de tomarlas todas o elegir entre ellas. Dejamos atrás un año, que termina con el aprendizaje que nos trajo,  los errores los dejamos atrás, trataremos de no repetirlos y crecer. Porque, de sobra sabemos que si hacemos algo de una misma manera y siempre obtenemos un mismo resultado, obvio es porque seguimos haciendo lo mismo, eso dicta la lógica, entonces estamos siendo persistentes... pero en el error. Por eso, se trata de no repetirlos, de aprender de ellos, que de lo perdido, lo aprendido. Benditas sean las vivencias que nos dan las experiencias. Bienvenido el sentimiento de que lo mejor está por venir, esa cosquilla de pensar en que lo peor que puede pasar es lo mejor que se puede poner.
 
Sirva el presente para iniciar el año, porque el veinte diez traiga lo que promete la hermosa luna azul, que la noche en que el año cambió nos regaló. Porque algo, que hace ya tiempo inició siga creciendo, no por arte de magia sino con la convicción, pasión, confianza, lealtad, querer, cariño y adrenalina que merece. Bienvenido 2010, tal vez no sea el año de cosechar lo que hayamos sembrado... pero sí lo veremos crecer y fortalecer. ¡Va por tí vida!. A mirar adelante, hasta que el corazón aguante.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Déjenme si estoy soñando!

The best way to make your dreams come true is to wake up. Paul Valery

Sueño se le llama tanto al acto de dormir como al deseo de hacerlo. El acto de soñar es en sí ensueño aunque preferimos decirle “tener un sueño”.

Soñar es un proceso mental involuntario en el que se produce una recreación de nuestras vivencias y recuerdos guardados en la memoria, que son parte de sucesos del que sueña de días anteriores o su pasado reciente. Cuando soñamos formamos parte de una realidad virtual, cuyo escenario se construye con imágenes, pensamientos, sonidos, emociones. Cuando despertamos, recordamos parte de ello, alguna imagen, algún sonido o una simple idea de lo que soñamos. Los sueños más elaborados contienen escenas y personajes cercanos a nosotros, pero ocurren en diferente fase, porque el sueño, se divide en etapas, que hablar de ellas ahora sería dar una explicación de hojas y hojas, cosa que no busco y en el intento podría caer en alguna información mal dada.

¿Se sueña a colores o en blanco y negro?, ¿hay sueños rosa? ¡sabrá Dios!, tiempo, intelecto y dinero se ha invertido en estudiar todo eso, pero ya dije que no es mi intención la parte científica del asunto. Yo ¿cómo sueño? He tenido un sueño que dicen los especialistas pertenece al que se le conoce como lúcido, e incluso he podido llegar a controlar mis sueños, dirigirlos a voluntad, aunque hace mucho no lo hago.

En mi época universitaria, en sueños podía resolver ciertas cuestiones relacionadas con alguna tarea, le encontraba solución a la misma y me despertaba a darle forma. Aún hoy en día, en sueños se me presentan situaciones que ayudan a resolver lo que estoy viviendo, no son las llamadas señales no, simplemente traslado la situación al sueño y encuentro una solución en él.

Sueño personas que ese mismo día o en un corto plazo se comunicarán conmigo y me harán saber que me tienen presente, ¿así funciona la metafísica del sueño? O es mera casualidad tal vez.

Años antes de ser madre, soñé que lo era y fue realidad mucho tiempo después, la más enriquecedora que como persona he tenido.

A veces la vida nos regala episodios maravillosos que nos parecen sueños hechos realidad, o verdaderos sueños, ante los cuales decimos que mejor sería no despertar de ellos, de menos la que esto escribe seguido piensa eso, sino es que casi a diario, no es que sea demasiado soñadora, pero sí creo que uno va materializando pequeños sueños y eso es en parte lo que le pone sabor a la vida, la posibilidad de realizar lo que soñamos. Reconozco así, que por esa razón siempre trato de ver las señales o el camino, que me llevan a realizar lo que soñé.

Si lo anterior obedeciera a que “estamos hechos del mismo tejido que nuestros sueños” como dijo Shakespeare, pasa entonces que siempre estoy soñando lo que después haré? que yo hago planes en mis sueños y despierto para realizarlos? La respuesta para mí sería que en efecto, así es.

Esta entrada fue motivada y por tal se la dedico, a una persona que a lo largo de los últimos meses me ha enseñado y compartido varias cosas, que si bien las sabía o tenía vaga idea de ellas, ahora las tengo en orden y me invitan a seguir soñando lo que después seguramente me encargaré que venga. Vaya un abrazo y mi agradecimiento en cada línea para tí.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Eso de ser madre...(Parte II)


Por fin nace el que será llamado el "Ratón", para efectos prácticos, ya dije que me pareció el recién nacido más bonito que había visto en mi vida, sí sé que no lo fue. Por razones que no corresponden a su historia, ni del todo es mía, yo no quise ser programada el 14 de diciembre de 2004 para una operación de cesárea, pero fui convencida que así fuera, finalmente un par de horas antes de que fuera 14 se rompió la fuente y nació en los primeros minutos de esa fecha, de tal suerte que se le ocurrió nacer, el día que le dio la gana, comenzaba a tomar decisiones.

Cuando lo vi, le dije ¡hola bebé, qué gusto conocerte!, la verdad no se me ocurrió algo más, obvio no hubo gesto de expresión de su parte, pero escuché su llanto, tal como me dijeron que ocurriría. Al otro día, al amanecer, apenas lo volví a ver, lo revisé de pies a cabeza, era tan pequeño, le faltaban semanas, le faltaban gramos, le faltaba color, le sobraba pelo, le sobraba hambre, le faltaba aprender a comer, así que no hubo más tiempo para seguirlo enamorando y contemplarlo, había que enseñarle…

Salimos del hospital un par de días después que nació, un día antes bajé a los cuneros del hospital para observar a las enfermeras bañar recién nacidos, ¡qué rapidez!, ¡qué experiencia!, ¡qué manera de hacerlo!, ¡qué pinche miedo! (pensé). Esa primera noche en casa, hacía demasiado frío, pensé que sería mejor que durmiera conmigo, pero no lo logré, estaba incómodo, así que mejor se durmió en su moisés y esa noche dormimos bien, seguía tomando decisiones. ¿Sería verdad que nunca más volvería a dormir igual?, era la duda que me asaltaba, no ha sido así a la fecha, pero era demasiado pronto para saberlo.

Al otro día lo bañamos, entre su papá y yo, no fue difícil, en parte porque lo hicimos con el mayor cuidado posible, adaptarse a sus horarios (sin hora) fue otro boleto, le faltaban gramos y había que dejarlo comer todo lo que quisiera y yo, como su proveedora debía comer igual, ¿cómo carajo compaginar el yo tener que comer tanta proteína con tan poca actividad física?, pues así de natural fue, se hizo, pasaron 50 días antes de separarnos porque yo tenía que volver a trabajar. Así comenzó algo más, que esa persona tan pequeña, a partir de ese momento ocupaba gran espacio en mi mente, el tiempo debía pasar volando para que yo apenas pudiera, hiciera lo propio y llegara con él, así funcionaba esa relación, él parecía no echar de menos mi ausencia, señal que estaba a buen recaudo, según consideraba yo.

Pasaron los días, al mes pesaba lo que un niño de ese tiempo debía pesar, ganó gramos suficiente; corrieron los meses, comenzaron los dientes a los 4, a los 6 no quiso más seguirse alimentando de mí, seguía tomando decisiones, a los 8 meses tenía 8 dientes, gateaba perfecto, a los 10 se incorporaba, a los 11 caminaba sosteniéndose de lo que encontrara a su paso, y unos días, antes de cumplir su primer año me hizo bajarlo de los brazos y comenzó a caminar sin ayuda alguna y sin tambalear, y nadie lo ha parado, hasta ahora.

Posiblemente como dice una gran amiga, madre de dos, estoy fuera de contexto, no se trata de decir que esto sea fácil o difícil, o como diga otra amiga, depende de qué tan complicado te lo quieras hacer, lo que sí, creo, acorde a mi forma de ser, no ha habido sacrificio dado o hecho en eso de ser madre.

Sí ha sido una emoción, la más fuerte de mi vida, a mis amigos sin hijos siempre les digo: ¿quieres emociones fuertes? ten un hijo, ¿es la experiencia más enriquecedora que existe? tampoco lo sé, pero sí siento que es la que más me complementó como persona, porque el hecho en sí, de acompañar a una persona que de ti nació, tener claro que un día hará su propia historia, basado en lo que en gran medida le transmitas, me hace reflexionar muy seguido en lo que significa... eso de ser madre.