"...esta vez lo intentare otra vez, esta vez y más yo tratare de hacerlo bien, si la vida me regala... otra oportunidad" - Café Tacuba
¿Por qué nos gustan los inicios? porque representan la expectativa de algo nuevo, que por desconocido nos orilla a pensar que algo bueno está por venir, nos encanta estrenar ya sean zapatos, ropa, auto, casa... vida, sí, vida o una nueva manera de vivirla. Nos gusta festejar los inicios de la vida, de romances, de trabajo, de viajes, desde que los planeamos hasta que nos subimos al medio que nos llevará a nuestro destino, la emoción radica en ese comienzo.
A mí me encanta iniciar algo y claro que me gusta concretarlo, sino como pa´qué lo empiezo verdad? incluso siento, independientemente de la expectativa que ya mencioné, esa incertidumbre que me genera adrenalina, me mueve ver "mi mundo recién pintado" (gracias por la frase Sabina) me encanta, por eso trato de seguido pintarla, redecorarla, reacomodarla, sanearla y ¿por qué no? recomenzarla.
De ahí que los inicios de año los celebremos tanto, así como las oportunidades que lo nuevo nos trae, con año nuevo, la vida nos abre un mundo de oportunidades, mismas que veremos presentadas cada minuto, hora, mes... constantemente, con la posibilidad de tomarlas todas o elegir entre ellas. Dejamos atrás un año, que termina con el aprendizaje que nos trajo, los errores los dejamos atrás, trataremos de no repetirlos y crecer. Porque, de sobra sabemos que si hacemos algo de una misma manera y siempre obtenemos un mismo resultado, obvio es porque seguimos haciendo lo mismo, eso dicta la lógica, entonces estamos siendo persistentes... pero en el error. Por eso, se trata de no repetirlos, de aprender de ellos, que de lo perdido, lo aprendido. Benditas sean las vivencias que nos dan las experiencias. Bienvenido el sentimiento de que lo mejor está por venir, esa cosquilla de pensar en que lo peor que puede pasar es lo mejor que se puede poner.
Sirva el presente para iniciar el año, porque el veinte diez traiga lo que promete la hermosa luna azul, que la noche en que el año cambió nos regaló. Porque algo, que hace ya tiempo inició siga creciendo, no por arte de magia sino con la convicción, pasión, confianza, lealtad, querer, cariño y adrenalina que merece. Bienvenido 2010, tal vez no sea el año de cosechar lo que hayamos sembrado... pero sí lo veremos crecer y fortalecer. ¡Va por tí vida!. A mirar adelante, hasta que el corazón aguante.
