- Acción a que alguien se sujete con gran repugnancia por circunstancias que a ello le mueven.
- Acto de abnegación inspirado por la vehemencia del amor.
Ante ambas, me surge la duda ¿quién en su sano juicio y salud emocional acepta con repugnancia que le pasen por encima?, no dudo que existan situaciones en esta vida en que uno tenga que anteponer el bienestar propio por lograr el de alguien más, pero eso no lo considero sacrificio si quien lo da está consciente o tiene la convicción que es lo adecuado para la situación, la persona, su persona y la causará satisfacción hacerlo venga!, que se pare de cabeza o en zapatillas de ballet. Ver el sacrificio como un acto de abnegación que el amor inspira me da la gana que sea equivalente a caer en la humildad, rayando en la autocompasión, para empezar la persona que ama piensa en el bienestar y felicidad del destinatario de su sentir, no debe costarle trabajo ni esfuerzo alguno dar o hacer algo por y para quien ama, se lo da de manera natural, casi como respirar, esto es asumir que si yo hago algo por y para la otra persona, así me da la gana que sea, lo elegí en ese momento o en esa circunstancia, no lo hago porque espero ser correspondido con un acto igual o mayor (hablo de actos no de sentimiento incondicional), porque desde el momento en que hablo de sacrificio esperaría que (consciente o inconscientemente) que la otra pesona me retribuya en algún momento con un acto que implique un sacrificio igual o mayor cosa que al generar una percepción subjetiva (¿a poco hay percepciones objetivas?) se genera un conflicto por demás complicado.
Así digo yo, que ante el amor no valen los sacrificios si algo se da, ten por sentado que así fue porque lo quisiste hacer, no por evitar un conflicto o porque el destinatario del acto lo exigió así, de no ser dado en esa manera, el reclamo (siempre en un futuro, no al momento) será "yo dí y sacrifiqué por tí" lo cual se me hace una pobre valoración de lo que el amor es.
